- Saber que cada alumno es una persona independiente y autónoma que tiene su propia individualidad y personalidad.
- Conocer las inquietudes, preocupaciones, temores, intereses, gustos y preferencias de los estudiantes.
- Ayudar al estudiante a encontrar las mejores soluciones sin que ponga en riesgo su integridad.
- No pretender cambiarle la vida, sino ayudarlo a vivir de la mejor manera.
- Ser sensato con él, incluso cuando lo que tenga que decirle sea duro y difícil de aceptar, ayudarlo a ser fuerte para enfrentar sus problemas.
- Estar alerta para detectar e intervenir frente a problemáticas grupales o individuales que pudieran surgir.
Escuchar, orientar y proporcionarle una herramienta que le permita a las y los estudiantes mejorar en su calidad de vida es una elemento esencial que el tutor debe considerar para que el, pueda escoger el mejor camino para su vida.


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